domingo, 16 de diciembre de 2012

Suscitado,


Vi algo distinto ahí, no sé que fue, simplemente lo sentí, lo vi, lo creí, hace mucho que no creía nada de esa forma, nada que me tomara fuerte por la espalda y me arrastrara a un lugar desconocido pero curiosamente familiar. No sé en realidad de donde salió el sentimiento, solo sé que estaba ahí, no pensé mucho en el momento, no fue como si lo concibiera por el uso de la razón, no medite nada, no pensé en realidad, componer mis próximos movimientos no fue algo que se suscitara en mí, lo evocado fue un impulsivo actuar, fugaz y demente, loco, sin sentido, tan espectacular como el mismo risco de donde me lance, fue una jugada temeraria y dudo que lo hiciera otra vez, ¡Si hubiera sido consciente no lo hubiera hecho jamás! pero algo más fuerte que yo me dejo en un estado de soltura y actué, de igual forma estoy agradecido de todo, y orgulloso de no haber sido yo en ese momento, o haber sido yo más que nunca .
 Me acerque como pude a quien sea que pudiese envolverme en tal subjetivo reflejo del alma,  y profundice, tal vez mucho en cada cosa que vi, cada foto, cada frase, cada cosa nueva me evocaba un sentimiento, y vi una conexión, algo nos unía, nos unía demasiado, nos unía demasiado y nos metía en una extraña relación, todo era arrastrado a mis memorias, y me di cuenta que yo era todo eso, al igual que vos yo era todo eso, eras como yo, o todavía más compleja y elocuente. Eras mágica, y ya había enloquecido, me entendías sin saber nada de mí, y yo lo hacía de igual forma.  Y necesite conocer la fuente de tan engalanado sentir, tan como yo, tan así.

Cada vez que hablaba contigo algo crecía en mí, eras como una semilla que toma su tiempo para brotar y convertirse en una fortaleza de madera, impenetrable desde afuera pero a su vez flexible  en los extremos, que le cuesta,  pero con el tiempo se adapta a lo que ronda en su exterior, se adapta a lo que elije, lo toma, lo rodea y contiene, lo deja pertenecer al cuadro donde es protagonista, una belleza con sangre viva en su interior que transforma toda la luz de afuera en algo todavía más increíble, en algo formidable. Era algo bruto, mágico e inhiesto concebido con explicita ternura y violencia irónica. Tan complejamente en movimiento desenfrenado, como una pintura futurista que se abalanza ante uno y rompe los esquemas, no conoce de historias, ni de pasado y solo sabe plantarse ante uno y irrevocablemente despertar ese sentir. Contradiciendo lo dicho también mi corazón murió al verte, esa mixtura de ternura e sencillez, esas palabras tan mías esta vez no eran pensadas por mi mente, sino que vos las concebías y estas burbujeaban y se desparramaban por mis ojos, mis oídos y solo sabía que quería seguir y que los momentos compartidos nunca llegasen a un fin.

Yo ame tal sentimiento, ese que me arranca de la calma y provoca conjeturas elaboradas en la marcha, que confunden y apasionan, a mi no me dan dudas, y yo se que suena loco pero cada vez que oigo el sutil tono de tu voz, mi mente pierde el rumbo, y todo cobra sentido, no escatimo en lo que digo más mi intención tampoco es hiperbolizar lo que siento.  Solo sé que vos y yo somos lo mismo, y por eso uno solo debemos ser.

Yo no creo en las leyendas, ni en los relatos fantásticos. Sueño con su existencia, porque lo que me queda es soñar. Sueño con que seas algo y cada vez me sorprendes aún más. ¿Cuándo dejaras de hacerme sentir tan idiota al tenerte cerca? Ojala que nunca realmente, amo morir con tus risas, amo encantar tu corazón, suspiro con tus palabras y me embriaga tu pasión. Esa que tienes por las palabras de los otros y lo que causan  al lector, esas que comercian los valores y la pureza del alma solo a cambio del tiempo que se le otorgue a tan preciado don. Quiero amarte. Quiero tenerte cerca, muero por hacerlo, pero la distancia me lo niega, y lo siento.