Vi algo distinto ahí, no sé que fue, simplemente lo sentí,
lo vi, lo creí, hace mucho que no creía nada de esa forma, nada que me tomara
fuerte por la espalda y me arrastrara a un lugar desconocido pero curiosamente
familiar. No sé en realidad de donde salió el sentimiento, solo sé que estaba
ahí, no pensé mucho en el momento, no fue como si lo concibiera por el uso de
la razón, no medite nada, no pensé en realidad, componer mis próximos
movimientos no fue algo que se suscitara en mí, lo evocado fue un impulsivo
actuar, fugaz y demente, loco, sin sentido, tan espectacular como el mismo
risco de donde me lance, fue una jugada temeraria y dudo que lo hiciera otra
vez, ¡Si hubiera sido consciente no lo hubiera hecho jamás! pero algo más fuerte
que yo me dejo en un estado de soltura y actué, de igual forma estoy agradecido
de todo, y orgulloso de no haber sido yo en ese momento, o haber sido yo más
que nunca .
Me acerque como pude
a quien sea que pudiese envolverme en tal subjetivo reflejo del alma, y profundice, tal vez mucho en cada cosa que
vi, cada foto, cada frase, cada cosa nueva me evocaba un sentimiento, y vi una
conexión, algo nos unía, nos unía demasiado, nos unía demasiado y nos metía en
una extraña relación, todo era arrastrado a mis memorias, y me di cuenta que yo
era todo eso, al igual que vos yo era todo eso, eras como yo, o todavía más
compleja y elocuente. Eras mágica, y ya había enloquecido, me entendías sin
saber nada de mí, y yo lo hacía de igual forma.
Y necesite conocer la fuente de tan engalanado sentir, tan como yo, tan
así.
Cada vez que hablaba contigo algo crecía en mí, eras como
una semilla que toma su tiempo para brotar y convertirse en una fortaleza de
madera, impenetrable desde afuera pero a su vez flexible en los extremos, que le cuesta, pero con el tiempo se adapta a lo que ronda en
su exterior, se adapta a lo que elije, lo toma, lo rodea y contiene, lo deja
pertenecer al cuadro donde es protagonista, una belleza con sangre viva en su
interior que transforma toda la luz de afuera en algo todavía más increíble, en
algo formidable. Era algo bruto, mágico e inhiesto concebido con explicita
ternura y violencia irónica. Tan complejamente en movimiento desenfrenado, como
una pintura futurista que se abalanza ante uno y rompe los esquemas, no conoce
de historias, ni de pasado y solo sabe plantarse ante uno y irrevocablemente
despertar ese sentir. Contradiciendo lo dicho también mi corazón murió al
verte, esa mixtura de ternura e sencillez, esas palabras tan mías esta vez no
eran pensadas por mi mente, sino que vos las concebías y estas burbujeaban y se
desparramaban por mis ojos, mis oídos y solo sabía que quería seguir y que los
momentos compartidos nunca llegasen a un fin.
Yo ame tal sentimiento, ese que me arranca de la calma y
provoca conjeturas elaboradas en la marcha, que confunden y apasionan, a mi no
me dan dudas, y yo se que suena loco pero cada vez que oigo el sutil tono de tu
voz, mi mente pierde el rumbo, y todo cobra sentido, no escatimo en lo que digo
más mi intención tampoco es hiperbolizar lo que siento. Solo sé que vos y yo somos lo mismo, y por
eso uno solo debemos ser.
Yo no creo en las leyendas, ni en los relatos fantásticos.
Sueño con su existencia, porque lo que me queda es soñar. Sueño con que seas
algo y cada vez me sorprendes aún más. ¿Cuándo dejaras de hacerme sentir tan
idiota al tenerte cerca? Ojala que nunca realmente, amo morir con tus risas,
amo encantar tu corazón, suspiro con tus palabras y me embriaga tu pasión. Esa que
tienes por las palabras de los otros y lo que causan al lector, esas que comercian los valores y
la pureza del alma solo a cambio del tiempo que se le otorgue a tan preciado
don. Quiero amarte. Quiero tenerte cerca, muero por hacerlo, pero la distancia
me lo niega, y lo siento.